Documental: La primera vuelta al mundo de Magallanes

Antecedentes

Mapa de Martin Waldseemüller publicado en 1516 mostrando el mundo conocido por los europeos en la época.
El objetivo de Cristóbal Colón fue navegar hacia el oeste hasta las «Indias» en busca de especias y otras riquezas de Asia. En sus viajes, Colón encontraría oro en la isla de La Española y en Centroamérica, pero jamás encontró las islas de las especias, que hoy conocemos como las Molucas. Ni siquiera en el cuarto viaje de Colón se pudo encontrar un paso marítimo a Asia que los europeos conocían.

Tras el Tratado de Tordesillas de 1494 la influencia en el mundo había quedado dividida en dos por una línea imaginaria en el océano Atlántico. España tenía el control de la zona oeste, lo que abarcaba buena parte del continente americano, además de las islas Canarias. Portugal, en cambio, controlaría toda la zona este, con territorios que abarcaban desde África hasta el océano Índico y el pico oriental de Sudamérica, el actual Brasil. Por todo ello España estaba muy interesada en una vía marítima a Asia que no implicase navegar hacia el sur bordeando África y luego ir hacia el este hasta la India. El paso por tierra del Atlántico al Pacífico ya se conocía en 1519, porque en 1513 el conquistador español Vasco Núñez de Balboa había avistado el océano Pacífico, al que llamó «mar del Sur», con una travesía terrestre a través de Centroamérica.

Fernando de Magallanes creía en la posibilidad de llegar a las islas de las especias navegando hacia el oeste, sin necesidad de ir con sus barcos hacia el este bordeando toda la costa occidental de África, y posteriormente regresar a España. Su plan era muy similar al de Cristóbal Colón. Magallanes, nacido en Portugal, tenía experiencia en el mar y conocía bien las Indias ya que pasó ocho años como soldado de la Armada Portuguesa en el océano Índico.

El viaje era extremadamente complicado, ya que entonces no había cartas de navegación de esa zona del mundo. Los mapas de 1519 no habían cartografiado el recorrido que Magallanes pensaba seguir; solo aparecían algunas islas del Caribe y las costas desde Centroamérica hasta el norte de Brasil, pero no más al sur. En el este, los mapas que mostraban las costas de Asia y África en el siglo XVI no eran especialmente detallados.1

Ante el fracaso que obtuvo al exponer sus propósitos al rey de Portugal, Manuel I, que ya conocía una vía para navegar hacia Asia bordeando África y no tenía necesidad de financiar una nueva vía, Magallanes decidió ir a España para exponer al entonces joven rey Carlos I su audaz proyecto. Aceptado el proyecto por Carlos I, se firmaron el 22 de marzo de 1518 en Valladolid unas capitulaciones para la expedición en las cuales se le otorgaba a Magallanes el título de gobernador y adelantado de todas las tierras que «descubriese».

Tanto el ofrecimiento del proyecto primero al rey de Portugal y luego al rey de España, así como unas condiciones favorables al descubridor, fueron situaciones que también ocurrieron en el primer viaje de Colón.

La expedición estaba formada inicialmente por cinco naves con 239 hombres al mando de Magallanes, en la nave capitana, la Trinidad; las otras cuatro: San Antonio, Victoria, Santiago y la Concepción, donde iba Juan Sebastián Elcano como maestre. El segundo de a bordo era el español Juan de Cartagena. El cronista del viaje fue Antonio Pigafetta.

La escuadra partió de Sevilla el 10 de agosto de 1519, saliendo del muelle de las Mulas,4​ en el río Guadalquivir, cerca del lado oeste del actual Puente de San Telmo. La flota descendió por el Guadalquivir hasta llegar a su desembocadura, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), puerto del océano Atlántico.5​ Durante las siguientes semanas, Fernando de Magallanes y los capitanes de las naos iban y venían a Sevilla en sus falúas para atender diversos imprevistos y allanar algunas dificultades mientras se acabó de avituallar la escuadra. El propio Magallanes otorgó testamento en Sevilla el 24 de agosto.

Continuando el descenso del Betis, se pasa cerca de Coria y algunas otras aldeas hasta San Lúcar… Ahí es donde está el puerto que da al océano… Algunos días después, el comandante en jefe y los capitanes de las otras naves se vinieron en las chalupas desde Sevilla hasta San Lúcar, y se acabó de vituallar la escuadra. Todas las mañanas se bajaba a tierra para oír la misa en la iglesia de N. S. de Barrameda; y antes de partir, el jefe determinó que toda la tripulación se confesase, prohibiendo en absoluto que se embarcase mujer alguna en la escuadra.
Antonio Pigafetta. Relación del primer viaje alrededor del mundo.

La expedición zarpó de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519,8​9​ puerto que sería también el punto de regreso tras completar la primera vuelta al globo.10​

Iniciado el viaje, la primera escala tuvo lugar en Tenerife (Canarias), y la travesía atlántica continuó pasando frente a las islas de Cabo Verde y las costas de Sierra Leona. Tras bordear la zona cercana a la costa norte de África, la flota navegó a través del Atlántico hacia América. El 3 de octubre de 1519 el tiempo empeoró con viento, borrascas y corrientes de agua por lo que la flota tuvo que detenerse por miedo a naufragar, navegando sin rumbo fijo hasta que pasara la tempestad. Durante esas tormentas, vieron frecuentemente el fuego de San Telmo, un fenómeno eléctrico atmosférico que interpretaron como una señal divina, llegando a ver este fuego a modo de antorcha en la noche en la punta del palo mayor de una nao, permaneciendo allí más de dos horas. Antes de desaparecer, la luz se hizo tan intensa que durante un cuarto de hora los marineros caminaron ciegos pidiendo clemencia.

Casi cuatro meses después de abandonar España, la flota se acercó a la costa de América. El 13 de diciembre de 1519 tocaron tierra en la bahía de Guanabara, donde hoy se encuentra Río de Janeiro. Desde ahí, siguieron la costa hacia el sur, donde encontraron un gran canal que se dirigía al interior. Magallanes y la flota navegaron hacia el interior pensando que habían encontrado la entrada al mar del Sur, nombre con el que se conocía al océano Pacífico. Tras quince días se dieron cuenta de que aquello era una ensenada de 300 kilómetros tierra adentro,1​ el estuario del Río de la Plata ―el más ancho del mundo―, entre los actuales estados Uruguay y Argentina. Tras la decepción, fueron costeando el litoral a lo desconocido, llegando a la costa de lo que Magallanes llamó «la Patagonia».

Monte Cristo, en bahía San Julián (Patagonia argentina), donde Magallanes mandó erigir una cruz.11​
El 31 de marzo de 1520, a solo unos días de la Antártida, buscaron refugio en una bahía a la que llamaron «puerto de San Julián» para pasar el invierno. Las provisiones se agotaban, los días se hacían más cortos y los hombres tenían frío. Magallanes decidió entonces reducir las raciones de comida. Varios capitanes y oficiales acordaron exigirle la vuelta a España.

Los capitanes Juan de Cartagena, Antonio de Coca, Gaspar de Quesada y Luis de Mendoza se amotinaron contra el almirante por desacuerdo con el mando, pretendiendo regresar a España por considerar que la expedición había fracasado, al no haber encontrado hasta entonces el paso al Pacífico. Entre los amotinados estaba Juan Sebastián Elcano, quien posteriormente cosecharía todos los honores y dignidades al completar la hazaña iniciada por Magallanes. Esta insurrección fue reprimida con la muerte de Mendoza, capitán de la Victoria. Magallanes condenó a muerte a Quesada, que fue ejecutado, y desterró a Juan de Cartagena y al clérigo Pedro Sánchez de la Reina, que fueron abandonados en aquellas tierras cuando partieron. Perdonó a más de cuarenta hombres por ser necesarios para la expedición.12​13​

El 3 de mayo también se perdió la nave Santiago, que se hizo añicos contra las rocas en la desembocadura del río Santa Cruz (en Argentina)

Mapa moderno del estrecho de Magallanes

Continuó la expedición hasta el extremo meridional del continente y, entre el 21 de octubre y el 27 de noviembre de 1520, pasó el estrecho que une los dos océanos. Cruzarlo fue muy difícil, dado lo complicado de la costa. Para ello una nave se adelantaba en exploración buscando el mejor camino y volviendo sobre sus propios pasos para hacerse seguir por el resto hasta la zona explorada. Una vez terminadas estas minuciosas etapas consiguieron salir del «laberinto» hacia el océano Pacífico. Magallanes lo bautizó como «estrecho de Todos los Santos», aunque actualmente se conoce como estrecho de Magallanes, por haber sido él el primer europeo en avistarlo.

El 21 de noviembre de 1520 surcaba la expedición, por primera vez, aquel mar del Sur que, por lo serena y tranquila que estaba su superficie, recibió el nombre de «Pacífico». Con solo tres naves, ya que la San Antonio se había sublevado antes de cruzar el estrecho y había regresado a España.

Travesía en el Pacífico hasta las Marianas
La mala suerte de Magallanes quiso que en el largo derrotero de tres meses por el océano Pacífico, entre el estrecho de Magallanes y hasta su llegada a las islas Marianas, no descubriera ningún punto de tierra firme, por lo que la hambruna y el escorbuto azotaron a su tripulación, hasta el punto de que se pagaban cuantiosas monedas por una simple rata para devorar. El agua se pudrió, apareció el escorbuto y los hombres comían incluso cuero reblandecido y serrín:

La galleta que comíamos ya no era más pan sino un polvo lleno de gusanos que habían devorado toda su sustancia. Además, tenía un olor fétido insoportable porque estaba impregnada de orina de ratas. El agua que bebíamos era pútrida y hedionda. Por no morir de hambre, nos hemos visto obligados a comer los trozos de piel de vaca que cubrían el mástil mayor a fin de que las cuerdas no se estropeen contra la madera… Muy a menudo, estábamos reducidos a alimentarnos de aserrín; y las ratas, tan repugnantes para el hombre, se habían vuelto un alimento tan buscado, que se pagaba hasta medio ducado por cada una de ellas… Y no era todo. Nuestra más grande desgracia llegó cuando nos vimos atacados por una especie de enfermedad que nos inflaba las mandíbulas hasta que nuestros dientes quedaban escondidos….
Antonio Pigafetta. Relación del primer viaje alrededor del mundo.
El 6 de marzo de 1521, cuando ya la tripulación estaba diezmada por el hambre, abordaron la isla de Guam, perteneciente ahora al archipiélago de las islas Marianas, que ellos llamaron «islas de los Ladrones».

El 16 de marzo llegaron a Sámar, lo que significó que fueran los primeros europeos en avistar las islas Filipinas, a las que Magallanes llamó «islas de San Lázaro». Para Magallanes era muy importante mantener una paz estratégica con los indígenas y convertirlos al cristianismo, y para ello utilizaba entre otras cosas el argumento de que serían más fuertes y les mostraba sus armas de fuego. Como testimonio de su intención de convertir a los nativos en cristianos está la Cruz de Magallanes, una cruz de madera colocada allí por el explorador.

Muerte de Magallanes en la batalla de Mactán (grabado del siglo XIX).
Para asegurar una alianza con un jefe indígena de la región, Magallanes se propuso derrotar a su enemigo Lapulapu, el jefe de la isla de Mactán. Antes del ataque, Magallanes envió emisarios a Lapulapu para que cesara en su empeño de combatir y se sometiera al cristianismo y a la Corona española, oferta que Lapulapu rechazó, siendo así considerado aún hoy un líder independentista en Filipinas.

En la madrugada del 27 de abril de 1521, Magallanes y 50 de sus hombres llegaron a la playa de Mactán para luchar contra Lapulapu y 1000 de sus hombres.1​ Magallanes estaba tan seguro de su victoria que pidió a los otros capitanes que no se involucraran en la lucha.1​ Como la marea estaba baja tuvieron que dejar los barcos lejos de la costa, con lo que Magallanes y sus hombres llegaron agotados por haber tenido que caminar casi un kilómetro por el agua. Ya en la playa, a medida que avanzaba la batalla, los hombres de Magallanes empezaban a quedarse sin municiones y los de Lapulapu avanzaban.1​ Un indígena le clavó una lanza en la pierna a Magallanes, haciéndolo caer. En ese momento todos los indígenas corrieron a él y lo lancearon, falleciendo en combate. Los españoles perdieron la batalla y Magallanes había caído en combate sin haber llegado siquiera a las Molucas, las islas de las especias, que se encontraban a solo unos días.

A su sucesor, Duarte Barbosa, lo mataron a traición en Cebú, junto a 30 de sus hombres en un banquete trampa organizado por el rajá. El resto de la expedición decidió abandonar Cebú y en la isla Bohol acordaron, al solo quedar 108 hombres para gobernar las tres naves, quemar la que en peor estado se encontraba, que era la Concepción, distribuyéndose entre las otras dos. También se decidió nombrar como jefe de la expedición a Juan López de Carvalho, hasta entonces piloto mayor de la flota.14​

A finales de septiembre de 1521, los miembros de la expedición acordaron destituir a Carvalho como capitán general por mala conducta, nombrando a Gonzalo Gómez de Espinosa su nuevo jefe, capitán de la Trinidad. También se acordó poner a Juan Sebastián Elcano al frente de la Victoria. Dispusieron continuar la navegación hacia las islas de las especias. Llegaron a las islas Molucas el 7 de noviembre de 1521, atracando en la isla de Tidore al día siguiente. Allí pidieron permiso a su rey, llamado Almanzor por los españoles, para comerciar.15​

El 18 de diciembre de 1521, con las dos naves cargadas de clavo, se dispusieron para partir de regreso a España. Sin embargo, ese mismo día se descubrió una vía de agua en la Trinidad, haciendo necesaria una larga reparación. Se acordó que la Victoria volviera a España por la ruta de la India y que la Trinidad se quedase en el puerto de Tidore para ser reparada y regresar por el Pacífico hasta Panamá. El día 21 la Victoria partió en solitario hacia el oeste.16​17​

Espinosa completó la reparación de la Trinidad el 6 de abril de 1522 y se hizo a la mar, pero los continuos temporales impidieron su avance, y una fuerte tormenta daño gravemente la nave. Pidió auxilio al capitán portugués António de Brito que se encontraba cerca, lo que ocasionó que los diecisiete hombres que quedaban en la embarcación fueran hechos prisioneros por los portugueses. Cinco de ellos, entre los que se encontraba Espinosa, regresaron a Europa y fueron liberados en 1527.18​

Retorno a España capitaneado por Elcano

Detalle de un mapa (1590) de Abraham Ortelius que muestra la nave Victoria.

Réplica de la nao Victoria de Hernando de Magallanes en el Museo Nao Victoria de Punta Arenas, Chile.
Elcano, al mando de la Victoria, atravesó el océano Índico y dando la vuelta a África, evitando cuidadosamente los puertos africanos, controlados por los portugueses, completó la primera circunnavegación del globo. Regresó a la costa española y recaló en Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. Elcano, deseoso de llegar a Sevilla, apenas se detuvo en Sanlúcar de Barrameda. El mismo día de la llegada tomó a su servicio un barco para remolcar la Victoria por el Guadalquivir hasta Sevilla, por el mal estado en que se encontraba la nave. Los oficiales de la Casa de la Contratación de Indias de Sevilla prepararon una lancha con 12 remos, cargada de provisiones frescas. Dos días después atracaba en Sevilla la Victoria. En el muelle esperaban las autoridades de la ciudad y los miembros de la Casa de la Contratación en pleno, junto a un numeroso público que contemplaba la llegada de la desvencijada nave. Aquel día los navegantes no desembarcaron. Solo lo hicieron a la mañana siguiente, en camisa y descalzos, con cirios en las manos y en procesión. Se dirigieron a la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y a la capilla de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla,19​ a la que se habían encomendado antes de iniciar el viaje. La nao Victoria fue descargada.

Gracias a la Providencia, el sábado 6 de septiembre de 1522 entramos en la bahía de San Lúcar […] Desde que habíamos partido de la bahía de San Lúcar hasta que regresamos a ella recorrimos, según nuestra cuenta, más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas, y dimos la vuelta al mundo entero […] El lunes 8 de septiembre largamos el ancla cerca del muelle de Sevilla, y descargamos toda nuestra artillería.
Antonio Pigafetta. Relación del primer viaje alrededor del mundo
Francisco López de Gómara, en su Historia General de las Indias, escribió en 1552:

La nave Argos de Jasón navegó muy poquito en comparación con la nao Victoria, que debiera guardarse en las atarazanas de Sevilla por memoria.
José Martínez de la Puente escribió en su Compendio de las Historias de la India Oriental en 1681:

Los fragmentos de esta nao Victoria se guardan en Sevilla por memoria de haber sido ella quien dio vuelta entera a todo el orbe de la tierra y el agua20​
La carga de especias que trajo en la nao Victoria cubrió con creces los gastos de toda la expedición (cinco naves en total).21​

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